sábado, 30 de mayo de 2015

El "Campo de la Existencia, el infinito y su equivalencia con un hacedor supremo".

Imagina por unos momentos que alguien (infinitamente poderoso), pudiera acceder al "interruptor" de la existencia. Cuando me refiero a la existencia, me estoy refiriendo a todo lo que fué, todo lo que es, todo lo que será, técnicamente estoy hablando del TODO ABSOLUTO, la entera completud de cuanto existe, y el mismo campo de la existencia. Punto 1) Si para "interrumpir" el campo de la existencia haría falta un poder infinito, infinito fué el poder que se preciso para establecerla y en tanto y en cuanto la existencia es inteligencia cristalizada, resulta evidente que el factor que concitó "la entrada de la existencia en la existencia" obviamente es infinito e inteligente. Con esta lógica aplastante se desvirtúan posiciones ateas que plantean que no existe prueba palpable de la existencia de Dios cuando el hecho mismo de que sea posible la existencia es prueba más que válida de que se necesito de una instancia todopoderosa para traer al existir, el conjunto de todo cuanto tiene entidad. Punto 2) Hubo un momento en el tiempo, cuando se originó el espacio y el tiempo en que no había nada, por consiguiente el hecho de que exista esa nada primordial, prueba que no había ningún Dios creando el conjunto de todo cuánto existe. Aquí debemos ahondar en cuestiones de órden ontológico. Si de la nada emerge el todo, esa nada es la contracara del todo, o sea que también tiene entidad, es decir, que existe toda vez que de no existir no hubiera podido nunca ser agente causístico del todo, luego "nada es nada", pues toda nada se encuentra inserta en el plexo o entramado del todo. Lo miremos como lo miremos, hay una base, un sustrato, y  esa base, ese sustrato, conlleva poder e inteligencia infinitos toda vez que de esta instancia emergío un universo inconmensurable y altamente ordenado. Llamarlo Dios o ponerle cualquier otro nombre, ya es una cuestión de semántica.

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